El miércoles de Marlene

Publicado: 02/11/2014 en Relatos de otra dimensión
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Imagen: Femen (España)

 Así se desenvuelve un día común en la vida de Marlene:


Martes 22:00

Marlene acaba de dejar dormido a su pequeño hijo de 6 años, Lucas. También dejó ordenados tanto el uniforme como los útiles del educado pequeño.

Marlene se da una ducha y se va a dormir, cansada y sola. Hoy es de esas noches en que extraña el calor de un hombre en su colchón. Sólo el calor de un abrazo, porque entre sus piernas ya tuvo bastante acción. Pero al menos hoy no le ha dolido.


Miércoles 5:00

Marlene se levanta a preparar el desayuno para enviar a su hijo a la escuela. Hoy le preparó su desayuno favorito: hot cakes con miel de abejas y rodajas de kiwi y frutillas, cumpliendo con su promesa de que si sacaba un 10 en matemáticas le daría lo que él pidiera. Vamos, ¿a qué no es un encanto el pequeño Lucas?


Miércoles 6:00

Marlene deja a su hijo en  el expreso que lo lleva a  su escuela y se recuesta un rato en el sillón. Se queda dormida.


Miércoles 9:00

A Marlene se le ha hecho tarde, así que se quita la pijama y corre desnuda por la casa buscando su bolso, sus llaves y a su celular. Mientras se cepilla los dientes actualiza el estado de su página de Facebook: “Caliente al medio día, los espero muchachones… http://www.Kam4.com/DeboraDora“.


Miércoles 10:30

Marlene visita a su madre en el asilo. Le da un beso al saludarla y le cuenta una mentira. Siempre la misma mentira: “Mi jefe, el abogado, me inscribió en la Universidad Estatal bajo su recomendación. Voy a terminar la carrera Leyes y seremos socios.” Su mamá,  la vieja Roberta, le da la bendición con su mano derecha, esa que tiene un dedo menos por el accidente en la carnicería donde trabajaba cuando no era tan vieja. Marlene se va para el centro comercial, con la bendición que obtuvo bajo engaño. Creo que no fue nada bueno que de chica haya leído el Génesis, porque parece que desde que leyó la historia de Jacob y Esaú, tiene un trauma con las bendiciones engañosas. ¡Condenado colegio de monjas!


Miércoles 12:30

Luego de comprar víveres y ropa sensual, Marlene llega a su casa y empieza su ritual de embellecimiento. Se da una ducha, se pone cremas con brillantina en el cuerpo, se maquilla, se peina, se pone lencería fina, agarra el bolso con los juguetes de trabajo y se va para el sótano.

Marlene abre su laptop y enciende las cámaras, y empieza su show en Kam4.com. Los pervertidos la adoran. A Marlene casi siempre le llegan unos cuantos cientos de dólares por concepto de exhibicionismo en línea.

Marlene siente que eso no está bien, pero que si Dios no le da la suerte de hallar un trabajo pues tendrá que seguir lucrándose de la gente sucia que se toca tras una pantalla. Ella siempre busca empleo y jamás lo halla, por tener casi 40 en la cédula de ciudadanía —en la piel los años no se le notan para nada—.


Miércoles 16:30

Marlene termina su show y apaga la cámara. Se da una ducha con su compañera de show y se visten juntas. Se dan un beso en la boca al despedirse —son tan sólo amigas íntimas, nada romántico—.

Marlene está feliz de que su amiga no haya usado juguetes hoy, así puede descansar del dolor que le suelen producir.


Miércoles 18:00

La niñera trae de vuelta al pequeño Lucas, al cual ha cuidado como si fuese su propio hijo. Marlene invita a cenar a la niñera y le agradece los cuidados para con su pequeño. Ambas son lindas personas. La niñera dejó la prostitución hace ya casi 10 años, cuando abortó a su hijo a causa de los golpes de su novio, ahora es incapaz de engendrar. Marlene sabe de esto, por eso es que —por cariño, pena sana y por la excelente labor de ella— le paga un sueldo más que justo, además de constantes regalos y amistad.


Miércoles 22:00

 Marlene acaba de dejar dormido a su pequeño hijo de 6 años, Lucas, también dejó ordenados tanto el uniforme como los útiles del educado pequeño.

Marlene se da una ducha y se va a dormir, cansada y sola. Hoy también es de esas noches en que extraña el calor de un hombre en su colchón. Sólo el calor de un abrazo, porque entre sus piernas ya tuvo bastante acción. Pero al menos hoy tampoco  le ha dolido.


La necesidad mueve montañas y, a veces, una montaña de valores y cualidades se mueve por lo imperante de mantener a la familia. Pero este no es el caso de Marlene, ella simplemente es una buena persona, llena de virtudes y cualidades, que se desnuda frente a una cámara para vivir. ¿Quién soy yo para juzgarla?

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Reportó para ustedes, el #21.


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comentarios
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  3. […] 21 de cada mes no sólo puede verme, sino conversar conmigo. Me cuenta muchas cosas interesantes sobre sus […]

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  4. manescan dice:

    Quién somos nadie para juzgarla cuando no estamos en su piel ni calzamos sus zapatos. Precioso relato. Saludos 😉

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  5. grojol dice:

    La rutina diaria… de tantas buenas personas que viven su realidad… sin su sueño.
    Magnifico relato.
    Un abrazo

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