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Originalmente publicado en: Blog de Salto al reverso

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Amuleto de enseñanza de alquimia del tiempo

Limpiando las bodegas me encontré un libro. El título dice “Bases de la alquimia sagrada”. Es de lo más extraño.

Prólogo

Cierta raza extraterrestre desarrolló un tipo especial de alquimia conocido como alquimia sagrada. Este tipo de alquimia consiste en la infusión de ánima dentro de un objeto. Cuando un ser inerte se vuelve contenedor de ánima se llega a considerar, para propósitos de alquimia, como un ser viviente.

La creación de objetos vivientes ayudó mucho al desarrollo de la civilización de aquella raza. Los objetos vivientes tenían formas y aplicaciones muy variadas. Muchos sabios y artistas marciales utilizaron los procesos de la alquimia sagrada para encerrar  copias artificiales de sus conciencias dentro de amuletos cuya función era la de proyectar un holograma interactivo con rasgos de su personalidad. Estos amuletos eran capaces de relacionarse con otros seres mediante una inteligencia artificial muy avanzada.

Otra aplicación de la alquimia sagrada fue la de crear armas poderosas capaces de elegir a su dueño mediante criterios incorporados. Muchos herreros y maestros de armas utilizaron esta técnica para evitar que sus creaciones y técnicas fueran usadas para fines contrarios a sus ideales.

Algunos alquimistas aprovecharon el conocimiento de los objetos vivientes para desarrollar amplificadores alquímicos que les permitieron usar sus habilidades a niveles imposibles hasta ese entonces. La piedra de los filósofos es el amplificador alquímico más poderoso jamás desarrollado, muy pocos alquimistas han logrado fabricarlo. El secreto de la fabricación de la piedra es guardado celosamente por los pocos que lo conocen.

Los Limitantes, como militantes antievolutivos, prohibieron y persiguieron cualquier forma de alquimia sagrada.

La posesión de textos, amuletos y cualquier cosa que haga referencia a este tipo de alquimia está penado por la ley de Los Limitantes.

La posesión de este libro constituye un delito interdimensional. Léase bajo su propio riesgo, consérvese oculto.

Hay muchas cosas interesantes en él. Lo leeré con detenimiento.

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Reportó para ustedes, el #21.


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Originalmente publicado en: El triángulo de las lecturas

Aquel alquimista ya había comprendido la miseria que existe en el mundo. Había aprendido el verdadero valor de las cosas, y a proteger aquellas que amaba: incluso pagando con su propia sangre.

En el proceso, el alquimista tuvo que replicar el núcleo de su alma, a costa de un sufrimiento inimaginable. Colocó la copia en el centro de una piedra y la alimentó con ánima. Sintió, al fin, la dicha de haber completado la gran obra. Pero algo no marchaba bien.

Piedra filosofal, piedra roja, ¿afectas la realidad? —preguntó el alquimista, llorando de decepción al ver que la piedra que construyó no reaccionaba.

—La respuesta es sí —dijo la piedra.

El alquimista sonrió. Lo había conseguido. ¡Había creado el más poderoso de los objetos vivientes!


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Originalmente publicado en: Salto al reverso

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Imagen: NASA

Los científicos de cierta raza extraterrestre descubrieron la existencia de una sustancia muy ligera que ocupa todo el espacio como si fuese un fluido. A aquella sustancia la denominaron “éter“. Luego de muchas otras investigaciones, descubrieron también las propiedades del éter. Eso les permitió saber, por ejemplo, que la luz no se desplaza en el vacío, sino que solo puede desplazarse a través del éter. Aplicando dicho conocimiento al campo de las telecomunicaciones, pudieron usar el éter como medio de transmisión de señales.

Luego de nuevos descubrimientos, inventaron dispositivos que permitían leer con precisión cambios muy ligeros en el éter de cierta porción de espacio. Los datos de dichas lecturas podían codificarse y enviarse mediante el uso de ordenadores cuánticos. Con aquella tecnología era posible, por ejemplo, recibir lecturas del cambio del éter de una porción de espacio equivalente al que ocupa una casa. Si dichas lecturas se procesaban en forma de vídeo, podía vigilarse dicha casa y enviar aquellos datos a prácticamente cualquier lugar del universo, a una velocidad casi instantánea, usando las tecnologías de comunicación basadas en el éter. Con el tiempo, aquellos dispositivos de vigilancia fueron conocidos como “cámaras de éter“.

A lo máximo que llegó a avanzar aquella raza extraterrestre, antes de su extinción, fue a crear una cámara de éter que pudiese abarcar la cantidad de espacio equivalente a lo que ocupa un planeta pequeño. Las últimas pruebas se hicieron en un pequeño planeta azul, a varios años luz. La extinción de aquella raza extraterrestre fue provocada por una raza de seres interdimensionales conocidos como “Los Limitantes“. Ellos se apropiaron de la tecnología de las cámaras de éter.


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Originalmente publicado en: Salto al reverso

En muchas casas hay pequeños monstruos que se disfrazan de bombillas de luz. Estas pequeñas alimañas hipnotizan a los dueños de casa y les implantan falsos recuerdos, haciéndoles creer que reemplazaron bombillas que en realidad no han cambiado en años.

En ocasiones estos monstruos se olvidan de cómo hipnotizar o el efecto de los falsos recuerdos implantados se desvanece, provocando que el dueño de casa se percate de que cierto foco no ha sido cambiado en mucho tiempo. Entonces el monstruo se sorprende. La sorpresa de ser descubiertos golpea a este tipo de impostores, los aturde. Cuando estos pequeños seres se aturden, toman la apariencia de una bombilla quemada. Esto causa que se deshagan de ellos.

A veces los monstruos desechados terminan tirados en el tacho de basura. Si no se ata bien la funda o no se los mata, quebrándolos, entonces el monstruo sale de la funda y rompe con mucho odio la bombilla por la cual lo cambiaron. Luego se coloca en su lugar, esperando a que no lo descubran nunca más.


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Originalmente publicado en: Revista Salto al reverso #6

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Imagen por: Kristaps Bergfelds

Cierta noche, Alejandra recibió una extraña carta en su buzón. La carta decía: “Sé que llevas tiempo preguntándote por qué vives y a dónde vas. Si quieres saber las respuestas, te espero a medianoche en la azotea del edificio del frente”.

Alejandra quedó intrigada por aquel extraño mensaje. Era cierto, sin duda, que aquellas preguntas habían estado dando vueltas en su cabeza desde hacía ya mucho tiempo. Sobre todo desde la muerte de su hermano. ¿Pero cómo pudo haberse enterado aquella persona? ¿Cómo pudo saber cuáles eran exactamente las preguntas existenciales que le intrigaban?

Pasó todo el día siguiente pensando, considerando si acudir a la cita o no. Llegó a pensar que era una trampa, después de todo siempre tuvo dudas sobre si la muerte de su hermano realmente había sido un suicidio. ¿Y si fue un homicidio? ¿Y si la persona que envió la carta estaba directamente relacionada con ello?

Cuando llegó la noche en cuestión, Alejandra decidió no ir. A la mañana siguiente se fue a trabajar. Durante todo el día la embargó la sensación de haberse perdido de algo, como si encontrarse con aquella persona fuese realmente importante. Pero racionalizó y se convenció de haber tomado la decisión correcta.

Al llegar a su casa por la noche, otra carta le esperaba. La carta decía: “¿Aún piensas que fue una buena decisión no vernos? Tu hermano pensó lo mismo cuando recibió su carta. Él asistió al tercer y último llamado. Este es el segundo llamado para ti: entérate de la verdad. Te espero a medianoche en el edificio del frente.”
Alejandra se llenó de emociones en conflicto, una mezcla de rabia e intriga. ¿Y si sus sospechas eran ciertas?

Decidió ir. Durante la cita no pasó nada fuera de lo común. El remitente le habló alrededor de veintiún minutos y Alejandra regresó a su casa. En esa conversación se enteró de por qué el ser humano vive y a dónde va. Aquella noche Alejandra se suicidó.


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