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SALTO AL REVERSO

TIEMPO
La inspiración que va más allá de los relojes
saltoalreverso.com/tiempo

AÑO 2, NÚMERO 10
Segunda Época
julio-diciembre 2020
saltoalreverso.com
editorialsaltoalreverso.com

EDICIÓN GENERAL
Carla Paola Reyes

COEDICIÓN
Donovan Rocester
Carlos Quijano

SELECCIÓN DE OBRAS
Gema Albornoz
Donovan Rocester

REDES SOCIALES
Donovan Rocester
Blacksmith Dragonheart
Dramágico

IMÁGENES PARA REDES
Gema Albornoz
Blacksmith Dragonheart

AUTORES
Anauj Zerep
Antonio Caro Escobar
Benjamín Recacha García
Blacksmith Dragonheart
Carla Paola Reyes (Crissanta)
Carlos Quijano
DistopiaUtopika
Donovan Rocester
Elvira Martos
Enrique Morte (eldesvandemispalabras)
Fabio Descalzi
Gema Albornoz
Jonathan Díaz
Juan Machín (jmachineros)
Julia Moral (desmoral)
Klelia Guerrero García
Mayté Guzmán (ahuanda)
Melanie Flores Bernholz
Melba Gomez (melbag123)
Nevel Marcano
Nur C. Mallart (letrasyvidas)
Poetas Nuevos
Ro Farrera (dramágico)
Roberto Cabral
Susana Romero
TheyoungQuevedo
Verónica Boletta

EN LA PORTADA
Tiempo, por Fiesky Rivas


DERECHOS DE AUTOR Y DERECHOS CONEXOS. Año 2, N.° 10, julio-diciembre 2020. Salto al reverso es una publicación semestral editada por saltoalreverso.com, saltoalreverso@gmail.com…

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Originalmente publicado en: Blog de Salto al reverso

«Brown wooden ankh on brown surface», CC0

El Alquimista del mar siguió cargando la piedra de su padre hasta que, luego de casi un año, esta pudo finalizar las reparaciones de emergencia que le permitieron al Alquimista marino sobrevivir en el exterior sin respirador y sin el soporte médico de la piedra filosofal incompleta conocida como La concha marina.

El proceso de cargar la piedra era bastante exigente para el cuerpo del Alquimista del mar, que pudo mantenerse sano gracias a su entrenamiento y a que siempre tenía ánima de reserva acumulada en su piedra filosofal incompleta conocida como la Perla negra. Pese a esto, para él fue un gran alivio detener el proceso de carga.

Luego de que la Concha marina enviara una instrucción clara al Alquimista de mar, este detuvo el proceso de carga y, horas más tarde, el Alquimista marino volvió al exterior. El Alquimista del mar quedó en shock al ver el estado en el que se encontraba su padre. Pero, inmediatamente, se preocupó al comprender lo realmente importante.

—¿Quién te hizo esto, viejo? —preguntó su hijo, sin preocuparse por el protocolo.

El Alquimista marino, ciego de un ojo, en silla de ruedas, con quemaduras internas y una cicatriz que indicaba la pérdida de su pulmón derecho, respondió sin titubear.

—Una practicante de vudú conocida como Jorōgumo . Me paralizó con una técnica y me apuñaló con cuatro cuchillas que no alcancé a ver. Eran invisibles de alguna manera.

—¿Invisibles? ¿Pero no las pudiste sentir? —preguntó con asombro el Alquimista del mar.

—No, solo pude sentir la sed de sangre impregnada en algo que no podía verse. Pero estas son heridas de katana, estoy seguro —respondió el Alquimista marino.

Al Alquimista del mar le costaba creer que existiera un practicante de vudú lo suficientemente hábil como para dejar a su padre en ese estado. Se había topado con algunos a lo largo de su vida, pero nunca sintió que representaran un riesgo tan grande.

—¿Cómo era ella? —preguntó intrigado.

—Ya habíamos peleado antes, la derroté y la mutilé con una de mis técnicas de espada hace algunos años. Pero volvió con una extraña apariencia. Tenía un brazo de araña en lugar del que le corté y un parche con una piedra negra.

—¿Algo así como una piedra filosofal que amplifica la sed de sangre?

—Su funcionamiento no se parece en lo absoluto, intenté robarle una de esas piedras negras en nuestra primera pelea pero logró escapar con ella. Cuando volvió, ya tenía cinco en su poder. Una en su ojo y dos en cada costado. Pero, en esencia, es como dices, de alguna manera su sed de sangre aumenta mucho por cada una de ellas.

Ambos alquimistas callaron por un instante. Pero el Alquimista marino rompió el hielo diciéndole a su hijo que si deseaba ver todo con detalle, podría acceder a las grabaciones de vigilancia de La concha marina. El Alquimista del mar prefirió tomarle la palabra antes que continuar con aquel silencio incómodo. Luego de ver las grabaciones de las peleas de su padre contra Jorōgumo, entendió por qué terminó en esas condiciones y tuvo miedo de que alguien tan peligroso como ella estuviera suelta.

***

Cada noche, el Alquimista del mar realizaba sesiones de curación utilizando la energía que estaba estudiando y que almacenaba en su piedra filosofal.

—¿Qué es ese Splendor solis que usas? —preguntó el Alquimista marino.

—Es la energía más pura que puede tomarse del sol, el Ignis-Aqua del que hablan las leyendas. Es la energía solar que puede acumularse en agua de mar previamente infundida con ánima, para luego ser acumulada dentro de La perla negra.

—Brillante, has hecho una buena investigación, muchacho —dijo el Alquimista marino, sin percatarse de que era el primer cumplido que le daba a su hijo.

—¡Me llamo Thomas! —gritó el Alquimista del mar, fingiendo enfado para esconder la conflictiva alegría que despertó la primera señal de aprobación paterna que recibía en su vida.

***

El Alquimista marino conocía técnicas de sanación por medio de la canalización de ánima mundi a través de su cuerpo. Pero, debido al difícil manejo de dicha energía, la sanación de su cuerpo tomó mucho tiempo.

Pasó un año en silla de ruedas, tiempo que aprovechó para entrenar a su hijo para una posible pelea contra algún practicante de vudú que usara esas extrañas piedras negras. Entre dichas enseñanzas estaba una mejor percepción de la sed de sangre, información sobre el funcionamiento del vudú y datos valiosos que le permitieron mejorar la Perla negra.

Además, recibió un entrenamiento especial con el que el Alquimista marino le enseñó a incorporar el Splendor Solis en su estilo de combate por medio de dividir La perla negra en cuatro tatuajes, uno para cada mano y pie. Los tatuajes podían formar runas que cambiaban a voluntad y permitieron al Alquimista del mar perfeccionar su estilo de pelea para infundir hielo y fuego en sus puños y patadas.

Las runas en sus pies también le permitían canalizar su aura y el Splendor solis en sus piernas para moverse a grandes velocidades y saltar en el aire como si fuera capaz de patearlo para darse impulso adicional.

***

Luego de aquel año de entrenamiento, el Alquimista marino completó su proceso de reparación corporal y quedó en el mejor estado físico que le permitió su técnica de sanación. Fue capaz de ponerse de pie con ayuda de muletas, aún sentía dolor por las heridas internas y no logró reparar su ojo. Pese a ello, aún podía manejar la alquimia para potenciar su cuerpo y se concentró en incorporar más técnicas de emanación de energía al que sería su nuevo estilo de combate adaptado a sus limitaciones.

Incluso con sus secuelas, el Alquimista marino seguía siendo más hábil y experimentado que su hijo, por lo que siguió entrenando las habilidades de lucha del Alquimista del mar mientras usaba esos combates como rehabilitación para su cuerpo y manejo del aura. Le tomó otro año al Alquimista Marino recuperar suficiente salud como para dejar las muletas.

Cuando alcanzó una condición física aceptable decidió que era tiempo de emprender su siguiente viaje. El Alquimista marino sacó un extraño objeto que estaba dentro de su piedra filosofal y le empezó a contar a su hijo la historia de un lugar conocido como La aldea de los exiliados.

SALTO AL REVERSO

AISLAMIENTO
El arte que creamos en el distanciamiento 

AÑO 2, NÚMERO 9
Segunda Época
enero-junio 2020
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EDICIÓN GENERAL
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COEDICIÓN
Donovan Rocester

SELECCIÓN DE OBRAS
Gema Albornoz
Benjamín Recacha García
Donovan Rocester

REDES SOCIALES
Donovan Rocester
Blacksmith Dragonheart
Dramágico
Merche García

IMÁGENES PARA REDES
Gema Albornoz
Blacksmith Dragonheart

AUTORES
Anauj Zerep
Benjamín Recacha García
Blacksmith Dragonheart
Carla Paola Reyes (Crissanta)
Carlos Quijano
DistopiaUtopika
Donovan Rocester
Empar Boix
Elvira Martos
Fabio Descalzi
Gema Albornoz
Guillermo Orthiz
Jeanette Soria (Juanita Atoj)
Jonathan Diaz Esquivel
José López Cózar
Klelia Guerrero García
Marcelo Eduardo Pinto Ortega (eikonuruguay)
Manuel Alonso (bosque baobab)
Mario Lozano (la vida de poe)
Mayca Soto
Mayté Guzmán (ahuanda)
Melanie Flores Bernholz
Melba Gomez (melbag123)
Merche García (Merche)
Nur C. Mallart (letrasyvidas)
Poetas Nuevos
Roberto Cabral Castañeda
Ro Farrera (dramágico)
TheyoungQuevedo
Verónica Boletta
ZarZas

EN LA PORTADA
Aislamiento, por Fiesky Rivas

REVISTA COMPLETA
saltoalreverso.com/revista9


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Ojos compartidos

Publicado: 11/11/2019 en Blog Salto al reverso, Relatos sueltos
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Originalmente publicado en: Blog de Salto al reverso

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«Ojo cascada de la cuidad sombra», por Mystic Art Desing (CC BY)

Mientras vagaba en las tierras de la locura, sentí una presencia extraña dentro de mi cuerpo. Me costó años averiguar de qué o quién se trataba, pero su presencia no era nada agradable.

Aquella esencia, con la forma de un niño como de unos cinco o seis años, era una parte de mi ser. Una parte que, debido a la represión extrema a la que fue sometida,  tuvo que manifestarse en forma visible para captar mi atención.

Viendo esto, le pregunté: (más…)

Originalmente publicado en: Blog de Salto al reverso

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«Jorō Spider», por Pamsai (CC BY-SA 2.0)

El alquimista marino gustaba de involucrarse en luchas clandestinas con el fin de medirse físicamente contra oponentes fuertes. Además, como cazador de rituales de vudú que era, ese tipo de lugares siempre le servía para obtener pistas que usualmente lo llevaban a capturar a ciertos practicantes de vudú de bajo rango.

El alquimista conoció una vez a un luchador de artes marciales que se hacía llamar Jorōgumo. Este luchador tenía la fama de excéntrico debido a su vestimenta; ropa muy holgada, capucha y máscara. Era considerado invencible y casi siempre se cobraba mucho dinero por verlo pelear, debido a que su fama de invicto hacía imposible realizar apuestas rentables.

El alquimista marino no dudó en retar a Jorōgumo a una pelea. Esta vez sí se realizaron apuestas. El alquimista marino era conocido por ganar cada encuentro al que se había presentado. Las apuestas estaban divididas. Sin embargo, casi todos los espectadores esperaban que Jorōgumo ganara la pelea. (más…)