Posts etiquetados ‘Microcuento’

Originalmente publicado en: Salto al reverso

Los científicos de cierta raza extraterrestre descubrieron la existencia de una sustancia muy ligera que ocupa todo el espacio como si fuese un fluido. A aquella sustancia la denominaron “éter“. Luego de muchas otras investigaciones, descubrieron también las propiedades del éter. Eso les permitió saber, por ejemplo, que la luz no se desplaza en el vacío, sino que solo puede desplazarse a través del éter. Aplicando dicho conocimiento al campo de las telecomunicaciones, pudieron usar el éter como medio de transmisión de señales.

Luego de nuevos descubrimientos, inventaron dispositivos que permitían leer con precisión cambios muy ligeros en el éter de cierta porción de espacio. Los datos de dichas lecturas podían codificarse y enviarse mediante el uso de ordenadores cuánticos. Con aquella tecnología era posible, por ejemplo, recibir lecturas del cambio del éter de una porción de espacio equivalente al que ocupa una casa. Si dichas lecturas se procesaban en forma de vídeo, podía vigilarse dicha casa y enviar aquellos datos a prácticamente cualquier lugar del universo, a una velocidad casi instantánea, usando las tecnologías de comunicación basadas en el éter. Con el tiempo, aquellos dispositivos de vigilancia fueron conocidos como “cámaras de éter”.

A lo máximo que llegó a avanzar aquella raza extraterrestre, antes de su extinción, fue a crear una cámara de éter que pudiese abarcar la cantidad de espacio equivalente a lo que ocupa un planeta pequeño. Las últimas pruebas se hicieron en un pequeño planeta azul, a varios años luz. La extinción de aquella raza extraterrestre fue provocada por una raza de seres interdimensionales conocidos como “Los Limitantes“. Ellos se apropiaron de la tecnología de las cámaras de éter.


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Originalmente publicado en: Blog de Salto al reverso

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 Imagen: Wikicommons

“El precio de los errores se paga al morir. No hay juez ni orden, solo la rueda del dharma. Los actos de una persona generan en su aura una energía denominada karma, que puede ser positiva o negativa. Cuando una persona muere, las energías positivas y negativas se suman. Dependiendo del resultado, y de su magnitud, se define el destino de su siguiente vida. La rueda del dharma no tiene conciencia, es tan solo un filtro que lee los datos anotados en el aura.

El secreto de la alquimia kármica radica en manipular el flujo del karma negativo fuera del aura propia, contaminando el destino de otro para mantener un saldo positivo en el propio.” Bases de la alquimia sagrada, página 34.

Este libro cada vez me intriga más. Estoy empezando a obtener las respuestas que he buscado. Llevo poco tiempo observando a cierto individuo que escapó de un manicomio. Desde que supe de ese caso de cambio de cuerpos, monitoreo señales extrañas y evasivas de otros criminales que han escapado a los radares del CCEK. Estoy casi seguro de que estas personas buscan la simple vida eterna, sin saber el potencial del poder que utilizan.

Analizando estos extraños escritos, empiezo a creer que es posible la transferencia de conciencias de una dimensión a otra. Pronto podré empezar con mi experimento #1.

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Reportó para ustedes, el #21.


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Originalmente publicado en: Revista Salto al reverso #6

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Imagen por: Kristaps Bergfelds

Cierta noche, Alejandra recibió una extraña carta en su buzón. La carta decía: “Sé que llevas tiempo preguntándote por qué vives y a dónde vas. Si quieres saber las respuestas, te espero a medianoche en la azotea del edificio del frente”.

Alejandra quedó intrigada por aquel extraño mensaje. Era cierto, sin duda, que aquellas preguntas habían estado dando vueltas en su cabeza desde hacía ya mucho tiempo. Sobre todo desde la muerte de su hermano. ¿Pero cómo pudo haberse enterado aquella persona? ¿Cómo pudo saber cuáles eran exactamente las preguntas existenciales que le intrigaban?

Pasó todo el día siguiente pensando, considerando si acudir a la cita o no. Llegó a pensar que era una trampa, después de todo siempre tuvo dudas sobre si la muerte de su hermano realmente había sido un suicidio. ¿Y si fue un homicidio? ¿Y si la persona que envió la carta estaba directamente relacionada con ello?

Cuando llegó la noche en cuestión, Alejandra decidió no ir. A la mañana siguiente se fue a trabajar. Durante todo el día la embargó la sensación de haberse perdido de algo, como si encontrarse con aquella persona fuese realmente importante. Pero racionalizó y se convenció de haber tomado la decisión correcta.

Al llegar a su casa por la noche, otra carta le esperaba. La carta decía: “¿Aún piensas que fue una buena decisión no vernos? Tu hermano pensó lo mismo cuando recibió su carta. Él asistió al tercer y último llamado. Este es el segundo llamado para ti: entérate de la verdad. Te espero a medianoche en el edificio del frente.”
Alejandra se llenó de emociones en conflicto, una mezcla de rabia e intriga. ¿Y si sus sospechas eran ciertas?

Decidió ir. Durante la cita no pasó nada fuera de lo común. El remitente le habló alrededor de veintiún minutos y Alejandra regresó a su casa. En esa conversación se enteró de por qué el ser humano vive y a dónde va. Aquella noche Alejandra se suicidó.


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Imagen por: Etsy

La exitosa Elena recibió un regalo de parte de su novio: una pipa nueva. La ejecutiva, mientras estrenaba su obsequio, recordó una historia sobre su antiguo profesor y se la contó a su novio:

Una vez mi profesor particular de física, un loco que amaba la ciencia y las drogas, me contó una leyenda:

—¿Sabías que las ondas electromagnéticas pueden atravesar muchos objetos y distancias, pero que se sabe que son ondas porque vienen de  un bongo en el espacio?

—¿Un bongo en el espacio?

—Sí, un bongo en manos de un hombrecillo verde sentado sobre la nada. En el centro exacto del Universo —dijo con solemnidad el profesor.

—Usted está loco, profe —le dije por molestarlo. Realmente siempre me gustó su sentido del humor intelectual.

—Más de lo que crees —él reía con gusto, mientras me revisaba los ejercicios que acababa de resolver.

¿Qué será de ese loco profesor?

Quisiera poder decirle que su profesor se quedó sin alumnos un par de años después de que ella se graduara de secundaria. Que la edad y el abandono le pasaron factura al pobre hombre. Quisiera decirle también que lo del bongo es cierto.

Será mejor que deje de observar y de escribir y empiece con el papeleo del CCEK. No quiero perder el acceso a las herramientas disponibles aquí, este lugar no se parece en nada a mi oficina anterior.

Además necesito salir temprano hoy, no quiero perderme mi primera reunión del Sindicato Clandestino de Observadores Interdimensionales.

Reportó para ustedes, el #21.


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Up with the Dawn

Imagen por: Damian Gadal

Desde el punto de vista de un poeta frente al mar:

«Definitivamente no hay joya con brillo más bello que el mar reflejando el sol».


Desde el punto de vista de una mujer conversando con su amiga:

—Eleonora, ¡está bellísimo tu anillo!

—¿Verdad que sí?

—¿De qué es?

—De una playa al atardecer, vista desde los ojos de un poeta. En el planeta Tierra.

—Los poetas siempre ven las cosas lindas.

—Sí. En cuanto lo vi, me enamoré. Así que me lo compré.

—Debe tener un efecto increíble.

—¿Quieres probar?

—¿Segura?

—¡Anda, yo invito!

La amiga de Eleonora cayó en un profundo estupor, luego de ver fijamente la joya. El anillo contenía una gema incrustada que siempre mostraba un holograma de una playa al atardecer.


Desde el punto de vista del gerente de ventas de una compañía que vende anillos psicoactivos:

—¿Puede describirme su producto?

—Claro. Verá, los anillos que vendemos contienen la esencia de un lugar del universo. Al contemplarlos, las personas pasan por un trance igual al estado de ánimo del observador de la escena.

—¿Y cómo se garantiza que las emociones que consumen sus clientes son saludables?

—Bueno, nosotros hacemos un proceso de selección muy minucioso. Elegimos, mediante algoritmos patentados, a seres conocidos como ‘artistas’, para garantizar que el lugar y la emoción transmitidas en el anillo serán saludables y placenteras para el cliente.


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