Posts etiquetados ‘Poema’

Originalmente publicado en: Blog de Salto al reverso

Chrysopoea_of_Cleopatra_1

«En to pan», por Cleopatra, la Alquimista (CC0)

I

Me encuentro flotando, las sombras son mi mundo.

Crezco y escucho sonidos distorsionados por el mar que me rodea.

Siento calor y otros latidos que no son míos.

 

Este es mi mundo, pero sospecho que hay otros más.

Ahora me siento caliente y seguro.

Amado y vivo, aunque en realidad no sé lo que es la vida.

 

II

Ya casi no queda espacio en mi mundo.

Siento que me esperan lejos de aquí.

Siento un llamado, uno imperioso que viene de lejos.

 

Algo pasa, el mar que me rodea se ha ido.

Hay movimiento, me quieren sacar de aquí.

¿Acaso yo pedí que me sacaran?

 

III

Estoy saliendo por un camino estrecho.

El fin de mi mundo está cerca.

Ya no hay sombras, solo una molestia que llaman luz.

 

¿Dónde estoy? ¿Qué son esos seres que me rodean?

¿Por qué me golpearon? ¿Qué es esto que llaman llorar?

Ya mi mundo no existe. Extraño mi mar, mi calor, mis sombras.

 

IV

Llego a los brazos de alguien, huele y se oye como a mi mundo.

¿Eres tú mi mundo? No lo sé. Solo sé que debes abrazarme.

¿Mi mar y mis sombras no eran la vida? ¿Qué es la vida entonces? ¿Esto?

 

No entiendo bien qué sucede, pero ya estoy aquí.

Poco a poco pierdo los recuerdos de mi antigua vida. ¿Es esto acaso otra vida?

¿Por qué tiene que ser en este mundo tan incómodo?

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Originalmente publicado en: Blog de Salto al reverso

The Searchlight

“The searchlight, rhodochrosite crystal” por Eric Hunt (CC-BY 2.5)

 

«Existe una piedra que no es tal piedra.

Un objeto precioso que carece de valor.

Un ente multiforme que no tiene forma.

Una cosa desconocida que todos conocemos».

Zósimo de Panópolis

 

La muerte llegó.

La sangre fluía y mi vista se nublaba.

Era cierto. Era mi fin.

 

Un fantasma blanco apareció.

Se veía como yo y me tomó la mano.

El fantasma me dijo que era mi alma.

 

Y mi alma, el fantasma, me preguntó:

«¿Quién eres y qué necesitas?».

Y no supe responderle quién soy.

 

Él me envolvió en una bola de neblina plateada.

Y durante un período sin tiempo

se dedicó a sanarme.

 

Salí de aquel capullo etéreo

y vi con nuevos ojos el mundo.

Y al fin estaba listo para responder.

 

Le respondí.

«No recuerdo quien soy.

Pero sé lo que necesito».

 

El fantasma dejó de ser una bola de niebla

y me preguntó:

«¿Qué necesitas?».

 

Le dije con urgencia:

«Una ventaja, un arma, algo con qué ganar.

Un talento, un poder, algo con qué proteger

todo aquello que amé».

 

Mi alma me tomó de las manos

y empezó a llorar sangre sobre ellas.

El fantasma se desvanecía conforme lloraba.

 

La sangre no podía derramarse de mis manos.

La sangre se convirtió en una piedra roja.

El fantasma se convirtió en una piedra roja.

 

Y dijo sus palabras finales, antes de irse por completo:

«Yo soy tu alma, tu ventaja, con lo que vas a ganar.

Soy tu talento, tu poder, con el que protegerás

todo aquello que amé».

 

Y lloré, y entendí. En practicante me convertí.

Ese día volví a nacer. Ese día volví a ver.

Y solo vi dos palabras: Opus Magnum.


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Crocoite_from_the_Dundas_extended_mine,_Dundas,_Tasmania,_Australia

“Crocoite from the Dundas extended mine, Dundas, Tasmania, Australia”, por JJ Harrison (CC BY-SA 2.5)

“Ni en el ambiente,

ni en lo que ven tus ojos.

La respuesta está en aquello,

en la gran obra, la tuya”. 

Cleopatra la alquimista

 

¿Qué ven mis ojos, ahora que mi vista ha vuelto?

Una restricción y un juramento.

Árboles de mango. Un par de pájaros en el alambre y otro más allá.

Una gran obra. Aprendizaje.

 

¿Qué ven los ojos de un prisionero de guerra?

Miseria. La muerte que vigila. El eterno plan de huida.

El último escape.

Desesperación. Culpa.

 

¿Qué ven los ojos de un muerto?

Nada.

Nadie.

Nunca.


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rhodochrosite, quartz, chalcopyrite

«Rhodochrosite, quartz, pyrite», por Géry Parent (CC BY)

«¡Evoca! Recuerda tu muerte.

Piensa bien lo que fuiste

y lo que nunca serás».

Zósimo de Panópolis

 

I

¡Comprende! Comprende, alquimista.

Si no la alimentas,

la piedra no crecerá.

 

¡Nunca! Nunca abandones la obra.

El sol se consume y emana esplendor.

No lo abandones, no lo dejes apagar.

 

II

¡Completa! Completa la piedra.

Ve y cámbialo todo

con la invariable sustancia.

 

¡Recuerda! Recuerda , alquimista.

Cuando la paz tú tenías.

Cuando la piedra aprendía.


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Donovan illumination

Ilustración: Blacksmith Dragonheart

“¿Qué será de mi

cuando ya no tenga

mis recuerdos?”

Cleopatra, la alquimista

 

I

Me lo pregunto y me lo vuelvo a preguntar.

Me asusta olvidar la pregunta.

Me inquieta, ¿qué será de mí?

 

Voy a aprender.

Escalaré la pendiente

cuya cima es mi propio ser.

 

Cuando aprenda, volveré para crear

una piedra, una copia de mi esencia.

Un objeto viviente con quien recordar.

 

II

La piedra recuerda por mí.

Un objeto viviente con quien conversar

acerca de lo que fui.

 

Quiero que me cuentes como vivía.

¿Qué me hacía feliz?

¿Qué lucha me movía?

 

Quiero que me cuentes cómo olvidé.

¿Qué será de mí?

¿Qué deberé hacer cuando recuerde?


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