Posts etiquetados ‘Poesía’

Originalmente publicado en: Blog Salto al reverso

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«Sign from the Great Depression», por Philip Bump (CC BY)

 

I: AUSENCIA

Ya no sueño que vuelo.

Ahora sueño que huyo,

como corre una bestia.

 

II: DELIRIO

Las paredes se mueven,

se cierran, me aplastan.

¿Qué será de mi?

 

III: VACÍO

¿Dónde está el placer?

¿Dónde está la dicha?

¿Dónde estoy yo?

Originalmente publicado en: Blog Salto al reverso

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«Neutron star« Wikimedia (CC0)

I

Me causa algo de nostalgia

haber dejado pasar la oportunidad

de entregarme a placeres, o a la locura,

o a la Santa Muerte.

 

Pude…

…pero no me atreví.

 

II

Quiero conocer el final de la vida.

El verdadero final,

y no los finales inferiores

que me han sido ofrecidos.

 

Si he de morir, elijo el destino

de las estrellas de neutrones.

 

III

Aunque ello implique

la imposibilidad de mostrar

mi luz más  potente,

la gran supernova.

 

La luz que mana del choque

de mi ser

contra mi ser…

…la que no deja nada de mí.

Originalmente publicado en: Blog de Salto al reverso

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«Pavo real», por Ignacio Sanz (CC BY-ND 2.0)

El animal encerrado pierde la noción del tiempo.

Frustrado, con el cuerpo en alerta y la mente afligida,

da vueltas en su jaula sin saber qué hacer.

 

El animal encerrado se irrita, pierde la noción del amor.

Confundido, con las lágrimas trabadas en sus ojos,

da vueltas en su jaula sin saber qué hacer.

 

El animal encerrado llora, pierde la noción de la libertad.

Despierta presa del insomnio y, cansado,

da vueltas en su jaula sin saber qué hacer.

 

El animal encerrado no quiere morir, solo quiere descansar.

Presa del delirio del encierro se autolesiona y, anestesiado,

da vueltas en su jaula sin saber qué hacer.

 

El animal encerrado, añorando, ve la luz de afuera.

Desea, por un instante, ya no dar más vueltas en la jaula.

El animal encerrado fantasea con poder correr rápido hacia ella,

poder correr sobre la luz y consumirse….

…en miles de brillantes

…e irreconocibles…

pedazos

…de sí mismo

.

.

.

Pero sigue opaco, reconocible, entero.

Sigue encerrado, el pobre animal muerto.

Un cadáver con apariencia de estar vivo.


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Originalmente publicado en: Blog de Salto al reverso

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Fotografía: Donovan Rocester

A Serenella Rivera

Una canción que representa locura.

Agorafobia.

Una fuerza que te mantiene en tu asiento.

 

Y tú… tú aún vivías.

Mientras yo estaba muriendo.

Aunque ya sabía que tú también.

 

«Basta de tristeza», dice la canción.

O de nostalgia, como podría interpretarse.

Pero no es eso, es algo que se le parece.

 

«La realidad es que sin ti no puede ser».

Pero, entonces, ¿cómo es que estoy pudiendo?

No entiendo la realidad. O ella no me entiende a mi.

 

«Sin ti no hay belleza, solo tristeza y melancolía.

Que no salen de mí. No salen de mí. No salen».

Eso reza la letra. Eso murmuro yo.

 

¿Y tú? ¿Qué murmuras?

No te oigo.

Yo aún sigo muriendo.

 

Sigo rezando, como en la canción:

«Dile, en una plegaria, que ella regrese.

Porque no puedo sufrir más».

Originalmente publicado en: Blog de Salto al reverso

The Searchlight

“The searchlight, rhodochrosite crystal” por Eric Hunt (CC-BY 2.5)

 

«Existe una piedra que no es tal piedra.

Un objeto precioso que carece de valor.

Un ente multiforme que no tiene forma.

Una cosa desconocida que todos conocemos».

Zósimo de Panópolis

 

La muerte llegó.

La sangre fluía y mi vista se nublaba.

Era cierto. Era mi fin.

 

Un fantasma blanco apareció.

Se veía como yo y me tomó la mano.

El fantasma me dijo que era mi alma.

 

Y mi alma, el fantasma, me preguntó:

«¿Quién eres y qué necesitas?».

Y no supe responderle quién soy.

 

Él me envolvió en una bola de neblina plateada.

Y durante un período sin tiempo

se dedicó a sanarme.

 

Salí de aquel capullo etéreo

y vi con nuevos ojos el mundo.

Y al fin estaba listo para responder.

 

Le respondí.

«No recuerdo quien soy.

Pero sé lo que necesito».

 

El fantasma dejó de ser una bola de niebla

y me preguntó:

«¿Qué necesitas?».

 

Le dije con urgencia:

«Una ventaja, un arma, algo con qué ganar.

Un talento, un poder, algo con qué proteger

todo aquello que amé».

 

Mi alma me tomó de las manos

y empezó a llorar sangre sobre ellas.

El fantasma se desvanecía conforme lloraba.

 

La sangre no podía derramarse de mis manos.

La sangre se convirtió en una piedra roja.

El fantasma se convirtió en una piedra roja.

 

Y dijo sus palabras finales, antes de irse por completo:

«Yo soy tu alma, tu ventaja, con lo que vas a ganar.

Soy tu talento, tu poder, con el que protegerás

todo aquello que amé».

 

Y lloré, y entendí. En practicante me convertí.

Ese día volví a nacer. Ese día volví a ver.

Y solo vi dos palabras: Opus Magnum.


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