Posts etiquetados ‘Practicante de vudú’

Originalmente publicado en: Blog de Salto al reverso

Sigo recibiendo lecciones de alquimia de la guardiana de este libro. En esta ocasión me muestra una visión sobre la primogénita de una familia importante entre los practicantes de vudú:

Estoy por cumplir 13 años y siento mucho miedo. En unos días, como es tradición en mi familia, recibiré el brazalete serpiente que se le otorga a los primogénitos de cada generación. Y, para mi desgracia, yo soy la primera de mis hermanas.

No quiero pasar por la ceremonia del talismán de la muerte. He escuchado rumores, pero no dejan de ser eso. No me dejan salir ni tener contacto con el mundo exterior. Solo conozco el negocio familiar y recibo la educación de mi tutor. Él me enseña muchas cosas como ciencias, arte, etiqueta, la historia y tradiciones de mi familia, etc.

***

Falta un día y ya no sé qué hacer. Siento mucho miedo, aunque todos me dicen que estaré bien. He investigado cuanto he podido entre los libros de la casa. No hay mucha información, salvo una especie de informe en el despacho de mi padre. El documento dice que algunas personas han muerto a causa de la destrucción de su talismán de la muerte. ¿Esa cosa que me quieren obligar a fabricar puede matarme?

***

Mi corazón está agitado, estoy sudando frío. Me han traído a un lugar con los ojos vendados. Escucho susurrar a mis padres mientras mi tutor recita palabras que no entiendo. De repente, me sacan la venda y el tutor me explica lo que debo hacer para terminar la ceremonia. ¡No tengo opción! Debo fabricar esa cosa que me piden para que me dejen en paz. Me da miedo, he seguido espiando entre los papeles de mi padre y leí cosas sobre los talismanes de la muerte como que enferman a quien los fabrica. Y siempre una cosa queda clara cuando leo esos documentos: si el talismán es destruido, su fabricante muere.

—Toma —dice mi tutor mientras me entrega un papel—, recita estas palabras y te diré lo que debes hacer luego.

No puedo mostrar mi temor, mi padre está cerca. Lo oigo susurrar junto a mi madre y mi abuelo. Han intentado esconderme la información sobre toda esta ceremonia y no debo mostrar indicios de que leí esos documentos. Le temo más al castigo de mi padre que a la misma ceremonia.

Recito lo que está escrito en el papel. En cuanto termino de pronunciar esas palabras, siento y veo claramente como salen unas extrañas runas desde mi boca que empiezan a flotar en forma de tiras en el aire. Las tiras se detienen de repente. ¡Se clavan a toda velocidad en mi pecho! ¡Me duele!

—¡Soporta el dolor! —grita mi tutor—. Ahora viene la parte crítica de la ceremonia: ¡el aislamiento del núcleo de tu alma!

Siento como si mi pecho estuviera a punto de estallar. ¡No puedo respirar! Siento como si algo estuviera saliendo desde mis entrañas hacia mi boca. Me oprime el pecho, ni siquiera puedo gritar del dolor. Siento náuseas.

—Ni se te ocurra vomitar en el suelo, a menos que quieras morir— dice mi tutor, sonriendo de una forma escalofriante

Ahora entiendo todo, me están obligando a hacer algo muy peligroso. Y no tengo escapatoria. ¿Por qué mi familia me hace esto?

—Mira —dice mi tutor, mientras me enseña un anillo en su puño izquierdo—. Este es mi talismán de la muerte. Si alguien lo destruye, moriré. Porque mantiene el núcleo de mi alma aislado fuera de mi cuerpo. Si no almacenas ese núcleo en algún objeto, y vomitas en el piso, se romperá y tu vida terminará en ese preciso instante.

No lo puedo creer. ¡Estoy a punto de vomitar mi propia vida! ¿Dónde lo almaceno? ¡Voy a morir!

—Toma —mi tutor se apresura a darme el brazalete emblema de mi familia—. Colócatelo y vomita en tus manos.

No tengo tiempo para pensar, siento un dolor insoportable en mis entrañas. Me queman, me ahogan. Vomito sangre en mis manos y veo un punto de luz azul entre la sangre.

—¡Allí está! ¡Rápido! Sostenlo en tus manos y estréllalo contra el brazalete —dice mi tutor, ya con evidente preocupación—. Si no lo haces rápido: ¡vas a morir!

¿Y si ese punto se rompe y muero? ¿Y si mi familia se quiere deshacer de mi con esta ceremonia? ¿Será que mi primo murió por algo similar? ¡Me falta el aire!

—¡Deja de mirar tus manos y estréllalo rápido! —gritó mi tutor—. Con el núcleo expuesto no vivirás más que unos segundos. ¡Debes aislarlo en el brazalete, rápido!

Me desmayo. No tengo tiempo para decidir. Estrello mi mano ensangrentada contra el brazalete. Siento como cada célula de mi cuerpo fuera apuñalada. Ya no puedo mantener la conciencia ¿Habré roto el núcleo y estaré muriendo?

***

Luego de un mes en coma, despierto. Estoy muy delgada y aún siento dolores inexplicables. Mi tutor me dice que es normal, que es parte del proceso. Cuando intento ahondar en el asunto, me cambia el tema. Desde la ceremonia no me han permitido quitar el brazalete.

***

Han pasado seis meses desde el incidente y ya puedo caminar y llevar una vida relativamente normal, aunque me siento muy débil y pierdo peso con facilidad. Mi tutor me dice que hoy empezaremos una especie de entrenamiento.

—Sus padres me han encomendado la noble tarea de iniciarla en el arte del vudú, señorita dice mi tutor en un tono solemne.

—¿Vudú? —respondo aterrada—. ¿Qué es eso?

—Tardaremos algún tiempo en llegar a esa respuesta. Primero deberás pasar la segunda prueba de aislamiento —dice mi tutor con una sonrisa aterradora, como si disfrutara lo que me espera.

***

Ya llevo tres meses encerrada en este calabozo. Hay una criatura extraña que se mueve con mucha rapidez. Siempre se lanza para intentar destruir mi brazalete. Ocurrió algo horrible el primer mes. La criatura logró dar un rasguño en mi talismán de la muerte y sentí claramente ese rasguño en mi interior durante días. Luego, me di cuenta que el brazalete regeneró el rasguño y dejó de dolerme. El destino del talismán ahora es el mío, por eso no puedo dormir: si me distraigo, moriré. Siento mucha rabia y rencor contra mi familia, contra mi tutor, contra todos. ¡Jamás había sentido tanto odio! ¡Quisiera matarlos!

***

Se ha cumplido el sexto mes. Mi tutor, en lugar de pasarme alimentos debajo de la puerta, ha decidido abrirla y soltarme. Me lanzo sobre él como una fiera e intento ahorcarlo. Mientras lo ahorco, me lanza una mirada que me paraliza y recita unas palabras que no entiendo. Cuando terminó de recitar, salí disparada por los aires y me golpeé contra una pared.

—Parece que ya despertaste tu sed de sangre —dice mi tutor, mientras sacude el polvo de su túnica—. Ahora ya podemos empezar las lecciones de vudú.

***

Después de tanto tiempo en ese entrenamiento infernal, se me ha permitido salir de esta casa para conocer el mundo exterior. Se me ha inscrito en algo que, según mi tutor, se llama El juego de las semillas. Gente tanto o más entrenada que yo me buscará para matarme, y yo tengo que buscarlos a ellos para asesinarlos y quitarles sus semillas.

No tengo ni idea de qué trata, solo sé que he pasado de una cárcel más pequeña a una más grande. Ahora el mundo es mi jaula, y allí también procuran lastimarme. Estoy harta de todos, pero con la semilla que me dio mi abuelo seré capaz de defenderme. ¡Pronto tendré suficientes semillas para matar a mi familia!

La guardiana del libro me dijo que, aparte de morir si el talismán es destruido, los practicantes de vudú son incapaces de ejecutar su arte sin ese objeto. Le he preguntado sobre la sed de sangre y las semillas de la codicia. Pero me ha dicho que eso me lo aclarará en otra lección. Mientras tanto, seguiré practicando los ejercicios de meditación del día de hoy.

.

.

.

Reportó para ustedes, el #21.

 

Originalmente publicado en: Blog de Salto al reverso

Un grupo de trillizos escapó de un orfanato y pasó su niñez viviendo en casas abandonadas, subsistiendo mediante el robo de alimentos. Ya en su adolescencia tenían a su haber muchos crímenes por los que nunca recibieron un juicio. Para ese entonces eran conocidos como Los asesinos Delta, por el tatuaje en forma de triángulo negro que tenía cada uno en diferentes partes del cuerpo. Uno en la frente y,  los otros dos, en un muslo diferente. Esta información fue obtenida por una de las pocas personas que, sin morir en el intento, logró ver a los asesinos en serie y dar su testimonio.

Durante uno de sus constantes robos y asesinatos, encontraron una misteriosa escultura de un perro de tres cabezas encadenado por un hombre. La escultura tenía marcas de una escritura muy antigua, y cada perro tenía incrustadas dos piedras negras en lugar de ojos. Los hermanos, luego de matar al dueño de la casa, robaron la escultura impulsados por un extraño influjo. No se volvió a saber de ellos durante años.

***

Luego del robo de la escultura, los hermanos la llevaron a una de sus casas provisionales y la examinaron. Se dieron cuenta que no había nada aparentemente valioso en ella, salvo las piedras negras en los ojos de cada perro. Intentaron sacarlas a la fuerza, para cotizarlas en el mercado negro e intentar venderlas a buen precio. Pero, en cuanto intentaron quitar una de las piedras, la escultura se encendió en llamas, haciendo que la soltaran inmediatamente. Luego, para sorpresa de los hermanos, la escultura en llamas levitó hacia el centro de la habitación y empezó a hablar. (más…)

Pertenezco al CCEK (Comité de Castigo para Evasores del Karma). Me contrataron por una razón: soy el mejor en la ciencia de leer mentes humanas, cosa muy difícil de hacer cuando uno está detrás de una pantalla. Mi trabajo es vigilar las acciones de criminales sobrenaturales; sin intervenir. Soy una especie de cámara de vigilancia interdimensional que se limita a reportar los eventos que se le asignan. En esta ocasión se me encargó la vigilancia de un hospital psiquiátrico.

 

***

INICIO DEL REPORTE
Antecedentes

El centro psiquiátrico de la ciudad de Khisse es de lo más común: los psiquiatras y sus pacientes, las enfermeras y sus labores, los pacientes y sus delirios.

El doctor Alarcón, encargado del ala oeste del centro, siempre se ha desempeñado con excelencia en sus interminables casos. Él es divorciado y tiene una hija llamada Malena, de 16 años. Malena es una chica curiosa y rebelde, pero muy educada. Sus actos de rebeldía no difieren de las de cualquier adolescente de su edad, pero sabe
ocultarlas bien. Casi siempre se sale con la suya. Al doctor Alarcón no le ha quedado
más remedio que llevarla consigo a su oficina durante un par de semanas. Su ex esposa está de vacaciones con sus padres y no hay quien vigile a su hija, que está castigada por escaparse a una fiesta sin permiso en el cementerio.

Al doctor le da igual esta situación y a la joven Malena también. Ella, estudiando para su examen de ingreso a la universidad, aprovecha el silencio de la oficina de su padre para tratar de concentrarse. Mientras tanto, su padre se dedica a las labores de rutina en el hospital.

Para contar mejor la historia, es prudente explorar las mentes de cada uno de los
involucrados.

 


Dentro de la mente del doctor Alarcón

Hace tres meses que observo a este extraño paciente que llegó en un estado igual de extraño. Mostraba síntomas de tener dos personalidades totalmente definidas. La primera era una personalidad calmada y fría, con un limitado lenguaje corporal y que hablaba solo cuando era necesario. La segunda, en cambio, era de una persona desesperada que gritaba y se movía como pidiendo auxilio mediante balbuceos, pero sin llegar a articular palabra alguna; era como si tuviera una mordaza invisible. Noté que entre los cambios de personalidad pasaba cierto tiempo, durante el cual el paciente quedaba en un completo estado catatónico, como si lucharan antes de intercambiarse.

Desde hace un par de días, el paciente parece haberse estabilizado en la primera personalidad. Lo tendré bajo observación durante un par de meses más. No creo que a la policía le guste que lo demos de alta tan pronto, luego del terrible ataque que le propinó a su vecino.

 


Dentro de la mente del paciente #21

(Dentro de esta mente suena de manera perpetua la pieza clásica Danse Macabre,
de Camille Saint-Saëns).

¡Maldita sea! ¡Cómo me metí en este tremendo lío! Nunca me imaginé que este tipo ofreciera tanta resistencia. ¡Necesito salir de aquí! Y no puedo con tanta vigilancia y medicación. Creo que tendré que hacer eso de nuevo. No queda más remedio. Mientras tanto toca disfrutar de la música para concentrarme.

 


Dentro de la mente de Malena

¡Estúpidos logaritmos! Ya me cansé de esto. Este lugar es aburridísimo. No es como los sanatorios de la TV, con locos interesantes ni nada. No sé cómo mi papá puede estar aquí todo el día. Por suerte mañana se pondrá divertido. Mañana recorreré todo este maldito lugar, a ver si encuentro algo interesante con las copias de las llaves.

***

Al día siguiente Malena recibe, de manos de un amigo suyo, las copias de las llaves de su padre; mandadas a hacer con un molde de plastilina que siempre usa para dichos fines de allanamiento.

Malena recorre todo el manicomio buscando algo interesante que ver o a algún loco genio —como los llama ella— con quien tener una charla intelectualmente estimulante. Ella no es tonta, va con una navaja por si acaso alguien se pone violento, incluso con las camisas de fuerza.

No halla casi nada en su búsqueda, salvo unas cuantas pastillas que podría venderle a sus amigos, hasta que llega a la habitación #20. Abre la puerta e intenta hablar con la paciente de la habitación.

—Se sienten malas energías. Se sienten malas energías —repite obsesivamente la mujer.

—¿Qué energías? —pregunta Malena, a quien siempre le han intrigado las cosas paranormales y cree en que los locos pueden percibir y hacer cosas que la gente cuerda no.

— ¡Si aprecias tu vida, no te acerques a la habitación siguiente! —grita histérica la mujer.

—Pero dígame por qué —exige la muchacha.

—Se sienten malas energías. Se sienten malas energías. Se sienten malas energías.

Malena no hace caso a la advertencia, la cual solo logra que tenga más curiosidad de ver qué le depara la siguiente habitación.

—La #20 me dijo que no viniera. ¿Sabes por qué? —pregunta la imprudente muchacha al paciente de la habitación #21.

—Porque ataqué a un tipo antes de perder el juicio. Y estoy aquí en lugar de la cárcel porque alegué demencia —dice el extraño muchacho de 20 años, en un tono de lamento que convence rápidamente a la muchacha.

—¿Por qué lo atacaste? —pregunta ella, quien se engancha rápidamente con su historia por dos razones: porque al fin halló algo interesante y porque halla atractivo al muchacho.

—Porque chantajeaba a mi hermana por unas fotos que le robó de su celular y perdí los estribos.

—Te entiendo. No pareces mala persona.
Malena parece dominada por un extraño influjo que no percibe, como si de potentes
feromonas se tratara.

—Me recuerdas a un novio que tuve —dice Malena, con rostro adormilado.

— ¿Te gustaba mucho? —La voz de él resuena casi hipnótica.

—Demasiado —responde ella, casi fuera de sí.

—Entonces bésame —propone él, en tono claramente dominante.

Él susurra la palabra «cambio» antes de que ella, en completa obediencia, se acerque a sus labios. Para cuando siente el beso, ya es demasiado tarde. El cuerpo de Malena empuja al del muchacho hacia la cama y sale de la habitación rápidamente.

Dentro, se escuchan gritos de desesperación por salir; afuera, el cuerpo de Malena camina victoriosamente silbando Danse Macabre.

 


Dentro de la mente en el cuerpo de Malena

Nunca imaginé un cambio de cuerpos tan fácil. Al fin podré salir de aquí con el cuerpo de esta niña. Es un tanto débil, pero afuera conseguiré uno más robusto. Me pregunto a qué le sabrá todo esto al déspota doctorcito.

***

FIN DEL REPORTE


Copyright © Todos los derechos reservados

Copyrighted.com Registered & Protected JHKB-UOMM-U5D5-AEM5