Posts etiquetados ‘ser interdimensional #21’

Originalmente publicado en: Blog de Salto al reverso

Sigo revisando el extraño libro que apareció en las bodegas de mi oficina. Ciertas secciones parecen detallar el funcionamiento de una disciplina conocida como alquimia. En otras, en cambio, aparecen leyendas de las que nunca había leído. Esta en particular llamó mucho mi atención: (más…)

Originalmente publicado en: Blog de Salto al reverso

Cierta raza extraterrestre sufrió la decadencia de su sociedad luego de que su sistema económico y productivo colapsara debido a la sobrepoblación y al consumo indiscriminado de sus recursos. Los combustibles fósiles, las tierras fértiles, el agua y cada recurso del planeta fue consumido hasta casi su desaparición, por lo que aquella civilización entró en un estado de conflicto permanente. Las guerras, el hambre, la sed y las pestes mermaron la población. Cuando todo parecía perdido para ellos,  la raza de seres interdimensionales conocida como Los limitantes, contactó con sus líderes para proponerles un trato.

El planeta de aquella raza estaba en una ubicación espacio-temporal estratégica para un proyecto de suma importancia para Los limitantes.  Ellos, luego de apoderarse de la tecnología de las cámaras de éter, se dedicaron a colocar dispositivos de manera tal que su cobertura llegara a prácticamente todo un universo. Dicha actividad fue realizada en varias dimensiones. Ellos necesitaban crear centros de vigilancia para monitorear la actividad de dichas cámaras. La propuesta de Los limitantes era  la de contratar a todos y cada uno de los habitantes de aquel planeta para que realizaran las labores de monitoreo, reporte y mantenimiento de las actividades de los centros de vigilancia.

A cambio de su mano de obra, todos los habitantes recibirían la capacitación adecuada, un empleo garantizado, alimentación, vestimenta, habitación y acceso a entretenimiento. Todo proporcionado por Los limitantes. La oferta parecía muy buena como para ser cierta y los gobernantes de aquel planeta, que ni siquiera contaban con la tecnología para viajar en el espacio, sospecharon mucho de ella. La población en general, sin embargo, desconocía de la propuesta que le hicieron a sus líderes. Los limitantes, como gesto de buena fe, dotaron de agua y alimentos a toda la población. Los suministros eran suficientes para un año, luego del cual dijeron que regresarían para volver a ofrecer el trato.

Al cabo de un año Los limitantes volvieron, formularon de nuevo la oferta pero fueron rechazados por los gobernantes de la decadente civilización, que no querían perder su posición privilegiada. En esa ocasión se fueron sin dejar más que una dotación de agua suficiente para un año,  y dijeron que volverían luego de ese tiempo para volver a ofrecer el trato. Durante ese período, los habitantes del planeta no sufrieron de sed, pero sí de hambre. Muchos murieron por esa causa y la población en general se volvió contra sus gobernantes, luego de que se filtrara la información de la propuesta realizada a sus líderes. La población asesinó a sus gobernantes y esperó con paciencia el regreso de quienes les dieron agua y comida.

Al cabo de otro año Los limitantes volvieron y formularon de nuevo su oferta. Esta vez, ya sin líderes codiciosos estorbando, los pobladores accedieron. Cumpliendo con su palabra, dotaron de agua y alimentos a la población mientras construían la infraestructura de los centros de vigilancia. La población se dedicó a observar cómodamente como se ponía en marcha el gran proyecto de quienes ahora consideraban sus salvadores. Una vez construida la infraestructura necesaria, empezó el proceso de capacitación.

Los pobladores recibieron una educación que consistía, entre otras cosas, en la enseñanza del idioma de Los limitantes y el manejo de la tecnología necesaria para realizar sus tareas. Debido a que la tecnología de monitoreo de cámaras de éter requería la comunicación directa entre las máquinas y el cerebro de quien las maneje, los pobladores recibieron también un entrenamiento en psiconáutica básica.

Los limitantes, una vez ganaron la confianza de los habitantes del planeta,  empezaron a introducir sutil, pero sistemáticamente, cambios en su sociedad. Con el paso de varias generaciones, desaparecieron los idiomas autóctonos del planeta. La variedad de vestimenta también acabó puesto que los recursos proporcionados eran exactamente iguales para todos. Debido a que la alimentación era artificial, la esperanza de vida era controlada  por Los limitantes, así como la apariencia y prácticamente cualquier aspecto de la conducta de los pobladores del planeta. Otra de las consecuencias de la alimentación artificial fue la esterilidad de toda la población. Los limitantes ofrecieron una solución a los habitantes y la reproducción también terminó siendo artificial y controlada por ellos. El género femenino desapareció.

Pasados unos siglos, la individualidad dejó de existir en aquel planeta. Debido a que los cambios impuestos por Los limitantes fueron graduales, los habitantes originales no pudieron prever en lo que terminaría convirtiéndose su planeta. La cultura  original de aquella civilización se perdió por completo. Las nuevas generaciones solo conocían la vida donde todos trabajaban en los grandes centros de vigilancia, comían siempre lo mismo y vestían exactamente de la misma manera.

Debido a su educación, impartida y controlada por Los limitantes, los pobladores de aquel planeta no conocían ni aspiraban a una vida mejor. Sin embargo, entre tantos seres conformistas y sin individualidad, surgió en uno de ellos el deseo de pensar por sí mismo. Esa virtud lo llevó a desear ser único y ese deseo lo llevó a querer superar las limitaciones impuestas por aquellos que se adueñaron de su planeta. Ese ser, cuyo código de serie era ARJC16L-21, decidió un día otorgarse un nombre propio.  Aquella luz emanada por el aura de ese ser, contrastó mucho entre el gris común del aura de sus congéneres. Ese brillo rojizo fue el que me guió a mi posible nuevo dueño, que se hace llamar Ser Interdimensional #21 en los reportes que escribe por iniciativa propia. Me esconderé en las bodegas de su oficina esperando a que me encuentre.


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Originalmente publicado en: El triángulo de las lecturas

Se dice que cierto alquimista logró crear la piedra filosofal y que, llegado el momento en que la naturaleza se lo dictó, decidió marcharse del mundo terrenal creando un objeto.

Antes del día señalado por la naturaleza, el alquimista ya había preparado todos los ingredientes: (más…)

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Imagen por: Ted Drake

Desde el punto de vista de un papel sobre un escritorio:

Memorandum #32768:

Le recordamos a todo el personal del CCEK que deben repasar de vez en cuando el Manual de Identificación de Evasores del Karma.

El día de ayer se observó el retraso por parte de cierto funcionario en aplicar la pena a un evasor menor (Clase D), a causa de una demora en la identificación del crimen.

Estamos aquí para descongestionar el servidor de la rueda del Dharma, no descuidemos nuestros deberes básicos.

Atte. 

Gerencia Operativa 728


Desde el punto de vista del funcionario descuidado:

Me parece sorprendente la habilidad de este humano. He investigado un poco, ellos llaman ‘Vudú‘  a aquel arte penado. Jamás había visto, fuera de los libros, el traspaso de información kármica de un aura a otra. Este humano es capaz de “maldecir” a otro para que reciba en su lugar los daños de su consumo abusivo de tabaco y alcohol.

Llevo meses observando como se marchita el humano con una vida saludable, mientras el vicioso empedernido goza de excelente salud.

Acaban de enviar otro memorandum refiriéndose a otro de mis descuidos. Es que no puedo dejar de estudiar a los humanos ahora que los tengo casi en vivo gracias a las herramientas disponibles en el CCEK.

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Reporta clandestinamente, el #21.


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Pertenezco al CCEK (Comité de Castigo para Evasores del Karma). Me contrataron por una razón: soy el mejor en la ciencia de leer mentes humanas, cosa muy difícil de hacer cuando uno está detrás de una pantalla. Mi trabajo es vigilar las acciones de criminales sobrenaturales; sin intervenir. Soy una especie de cámara de vigilancia interdimensional que se limita a reportar los eventos que se le asignan. En esta ocasión se me encargó la vigilancia de un hospital psiquiátrico.

 

***

INICIO DEL REPORTE
Antecedentes

El centro psiquiátrico de la ciudad de Khisse es de lo más común: los psiquiatras y sus pacientes, las enfermeras y sus labores, los pacientes y sus delirios.

El doctor Alarcón, encargado del ala oeste del centro, siempre se ha desempeñado con excelencia en sus interminables casos. Él es divorciado y tiene una hija llamada Malena, de 16 años. Malena es una chica curiosa y rebelde, pero muy educada. Sus actos de rebeldía no difieren de las de cualquier adolescente de su edad, pero sabe
ocultarlas bien. Casi siempre se sale con la suya. Al doctor Alarcón no le ha quedado
más remedio que llevarla consigo a su oficina durante un par de semanas. Su ex esposa está de vacaciones con sus padres y no hay quien vigile a su hija, que está castigada por escaparse a una fiesta sin permiso en el cementerio.

Al doctor le da igual esta situación y a la joven Malena también. Ella, estudiando para su examen de ingreso a la universidad, aprovecha el silencio de la oficina de su padre para tratar de concentrarse. Mientras tanto, su padre se dedica a las labores de rutina en el hospital.

Para contar mejor la historia, es prudente explorar las mentes de cada uno de los
involucrados.

 


Dentro de la mente del doctor Alarcón

Hace tres meses que observo a este extraño paciente que llegó en un estado igual de extraño. Mostraba síntomas de tener dos personalidades totalmente definidas. La primera era una personalidad calmada y fría, con un limitado lenguaje corporal y que hablaba solo cuando era necesario. La segunda, en cambio, era de una persona desesperada que gritaba y se movía como pidiendo auxilio mediante balbuceos, pero sin llegar a articular palabra alguna; era como si tuviera una mordaza invisible. Noté que entre los cambios de personalidad pasaba cierto tiempo, durante el cual el paciente quedaba en un completo estado catatónico, como si lucharan antes de intercambiarse.

Desde hace un par de días, el paciente parece haberse estabilizado en la primera personalidad. Lo tendré bajo observación durante un par de meses más. No creo que a la policía le guste que lo demos de alta tan pronto, luego del terrible ataque que le propinó a su vecino.

 


Dentro de la mente del paciente #21

(Dentro de esta mente suena de manera perpetua la pieza clásica Danse Macabre,
de Camille Saint-Saëns).

¡Maldita sea! ¡Cómo me metí en este tremendo lío! Nunca me imaginé que este tipo ofreciera tanta resistencia. ¡Necesito salir de aquí! Y no puedo con tanta vigilancia y medicación. Creo que tendré que hacer eso de nuevo. No queda más remedio. Mientras tanto toca disfrutar de la música para concentrarme.

 


Dentro de la mente de Malena

¡Estúpidos logaritmos! Ya me cansé de esto. Este lugar es aburridísimo. No es como los sanatorios de la TV, con locos interesantes ni nada. No sé cómo mi papá puede estar aquí todo el día. Por suerte mañana se pondrá divertido. Mañana recorreré todo este maldito lugar, a ver si encuentro algo interesante con las copias de las llaves.

***

Al día siguiente Malena recibe, de manos de un amigo suyo, las copias de las llaves de su padre; mandadas a hacer con un molde de plastilina que siempre usa para dichos fines de allanamiento.

Malena recorre todo el manicomio buscando algo interesante que ver o a algún loco genio —como los llama ella— con quien tener una charla intelectualmente estimulante. Ella no es tonta, va con una navaja por si acaso alguien se pone violento, incluso con las camisas de fuerza.

No halla casi nada en su búsqueda, salvo unas cuantas pastillas que podría venderle a sus amigos, hasta que llega a la habitación #20. Abre la puerta e intenta hablar con la paciente de la habitación.

—Se sienten malas energías. Se sienten malas energías —repite obsesivamente la mujer.

—¿Qué energías? —pregunta Malena, a quien siempre le han intrigado las cosas paranormales y cree en que los locos pueden percibir y hacer cosas que la gente cuerda no.

— ¡Si aprecias tu vida, no te acerques a la habitación siguiente! —grita histérica la mujer.

—Pero dígame por qué —exige la muchacha.

—Se sienten malas energías. Se sienten malas energías. Se sienten malas energías.

Malena no hace caso a la advertencia, la cual solo logra que tenga más curiosidad de ver qué le depara la siguiente habitación.

—La #20 me dijo que no viniera. ¿Sabes por qué? —pregunta la imprudente muchacha al paciente de la habitación #21.

—Porque ataqué a un tipo antes de perder el juicio. Y estoy aquí en lugar de la cárcel porque alegué demencia —dice el extraño muchacho de 20 años, en un tono de lamento que convence rápidamente a la muchacha.

—¿Por qué lo atacaste? —pregunta ella, quien se engancha rápidamente con su historia por dos razones: porque al fin halló algo interesante y porque halla atractivo al muchacho.

—Porque chantajeaba a mi hermana por unas fotos que le robó de su celular y perdí los estribos.

—Te entiendo. No pareces mala persona.
Malena parece dominada por un extraño influjo que no percibe, como si de potentes
feromonas se tratara.

—Me recuerdas a un novio que tuve —dice Malena, con rostro adormilado.

— ¿Te gustaba mucho? —La voz de él resuena casi hipnótica.

—Demasiado —responde ella, casi fuera de sí.

—Entonces bésame —propone él, en tono claramente dominante.

Él susurra la palabra «cambio» antes de que ella, en completa obediencia, se acerque a sus labios. Para cuando siente el beso, ya es demasiado tarde. El cuerpo de Malena empuja al del muchacho hacia la cama y sale de la habitación rápidamente.

Dentro, se escuchan gritos de desesperación por salir; afuera, el cuerpo de Malena camina victoriosamente silbando Danse Macabre.

 


Dentro de la mente en el cuerpo de Malena

Nunca imaginé un cambio de cuerpos tan fácil. Al fin podré salir de aquí con el cuerpo de esta niña. Es un tanto débil, pero afuera conseguiré uno más robusto. Me pregunto a qué le sabrá todo esto al déspota doctorcito.

***

FIN DEL REPORTE


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